Obstrucción de eyaculadores



Los conductos eyaculadores de ambos lados desembocan en la uretra a nivel de la próstata. Estos conductos pueden obstruirse bien por causas congénitas o por causas adquiridas. Cuando esto sucede, los testículos funcionan con normalidad, pero como los espermatozoides no pueden salir hay azoospermia.

La obstrucción congénita puede deberse a la presencia de un quiste a nivel prostático o a la mutación del gen de la fibrosis quística (gen CFTR).

La obstrucción adquirida puede ser secundaria a alguna cirugía urológica previa o a algún proceso infeccioso como una uretritis o una prostatitis.

El diagnóstico se realiza cuando se cumplen estos criterios:

Tanto en los casos congénitos como en los adquiridos puede intentarse la desobstrucción mediante una sencilla cirugía vía transuretral (introduciendo un instrumento por la uretra). La desobstrucción se consigue en aproximadamente la mitad de los casos. Cuando la cirugía tiene éxito se recomienda aprovechar y congelar semen, ya que con frecuencia los conductos eyaculadores vuelven a obstruirse al cabo del tiempo.

Cuando la cirugía no es posible o fracasa, la única opción es realizar una biopsia de testículo o una aspiración de vesículas seminales para obtener espermatozoides que puedan utilizarse con fecundación in vitro. En las obstrucciones de conductos eyaculadores, mediante esta pequeña intervención es posible recuperar espermatozoides en prácticamente el 100% de los casos.